Manifiesto de la Plataforma en Defensa de la Cultura - Marzo 2015

La Cultura es patrimonio común de toda la humanidad y forma parte primordial de la identidad y dignidad de la ciudadanía de un país. Es un bien con valor simbólico, un derecho de todas las personas y un factor decisivo para un crecimiento social completo y sostenible, sabiendo que el respeto y la valorización de la diversidad Cultural son indispensables para la dignidad social y el desarrollo integral del ser humano.

La Cultura no es sólo un sector de gran proyección económica, sino que también posee una importante dimensión pública y ciudadana. Su normal desenvolvimiento y puesta en valor deben ser necesariamente una prioridad política, ya que pueden ligarse a sectores como el turismo, la educación, el desarrollo local y la proyección internacional, así como a conceptos tan sensibles y esenciales como el paisaje, la memoria, la conformación de la persona o la identidad de país.

Los bienes, servicios y actividades culturales no son mercancías o bienes de consumo que puedan ser considerados únicamente como objetos de comercio, aunque tengan un valor económico importante. La elaboración de políticas culturales no necesariamente han de coincidir con las reglas del mercado.

La Cultura no puede seguir siendo considerada únicamente como un subproducto del desarrollo, sino que debe ser vista por todos los agentes políticos y sociales como uno de los principales factores de sostenibilidad.

La Cultura no puede ser entendida nunca como un problema o como algo incómodo para la clase política. Por tanto, la crisis actual en ningún modo debe ser para ellos freno ni excusa a la hora de incumplir con el artículo 44 de la Constitución que reza de modo literal: "Los poderes públicos promoverán y tutelarán el acceso a la Cultura, a la que todos tienen derecho." Bien al contrario, este gobierno y los anteriores, lejos de fomentar el desarrollo de este derecho público, han impulsado patrones culturales que han fomentado la separación entre Sociedad y Cultura.

La Plataforma En Defensa de la Cultura nació el 4 de noviembre de 2013 con la idea fundamental de reivindicar que la Cultura es Universal, un derecho que aparece en la Constitución y que está avalado por la Unesco y las Naciones Unidas y que, sin embargo, las políticas actuales de las diferentes administraciones están aparcando. Desde entonces, ha ido creciendo actividad a actividad, desde aquel abrazo al Teatro Fernán Gómez que protagonizó a finales de ese mismo año, pasando por su papel de promotor de la marcha del 9 de marzo de 2014 en Madrid Todos somos Cultura, la defensa del Teatro Albéniz, la protección del Palacio de la Música y todas aquellas causas culturales a las que hemos prestado aliento y apoyo.


Hay que recordar que la Plataforma en Defensa de la Cultura comenzó reivindicando:  

•  La REDUCCIÓN y ARMONIZACION del IVA Cultural.

•  La adecuación del marco normativo general, seguridad social, fiscal, administrativo a las peculiaridades de los diversos sectores de la Cultura

•  La NO PRIVATIZACIÓN y la utilización racional de los espacios Culturales de uso público.

•  El retorno e incremento de contenidos artísticos y Culturales en todos los niveles del sistema educativo.

•  Cultura y espectáculos accesibles y de calidad para toda la ciudadanía.

•  Que se impida la pérdida constante del patrimonio histórico y Cultural cuyo valor pertenece a todos los ciudadanos y se atajen privatizaciones espurias y contrarias al bien común.

•  Que se reconozca a los representantes de los diferentes sectores Culturales como interlocutores en el desarrollo y elaboración de la Ley de Propiedad Intelectual, Ley del Mecenazgo, Leyes de Patrimonio Cultural y cualquier otro tipo de legislación referente a la Cultura.

Fieles a nuestro compromiso fundacional, las más de 100 asociaciones que componen la Plataforma en Defensa de la Cultura continuamos esgrimiendo en voz tan alta como firme el artículo 9.2 de la Constitución, aquel que establece que corresponde a los poderes públicos "facilitar la participación de los ciudadanos en la vida política, económica, Cultural y social". Por tanto persistimos en la legítima reclamación de que debe reconocerse el derecho universal de acceso a la Cultura como uno de los pilares de la construcción en una sociedad más igualitaria y participativa.

Tras este año largo de existencia de la Plataforma y fruto del desarrollo de este congreso que hoy inauguramos, la Plataforma en Defensa de la Cultura reclama de modo firme e inapelable que se reconozca:

•  Que las artes plásticas y visuales (colectivos de artistas, artistas individuales, ilustradores, diseño grafico e industrial y galerías de arte) dejen de padecer deficiencias de formación, falta de protección institucional, ausencia de un estatuto del artista visual, la no existencia de una regulación laboral, la inseguridad a la hora de que su obra sea expuesta, la inane puesta en valor del diseño español a fin de que, en este campo específico, nuestro país recupere la importancia y competitividad que merece y la supeditación pura y dura a las leyes del mercado.

•  Que se posibilite al universo de las artes escénicas un marco legal, laboral, de financiación y fiscalidad tendente a contemplar la sostenibilidad de un sector que no puede ser víctima de sus propias especificidades: discontinuidad, obstáculos para la subsistencia de emprendedores y salas…

Asimismo es necesario que se incentive la diversidad y riqueza de las propuestas escénicas, la programación y puesta en escena de estas, el florecimiento de nuevos dramaturgos y la concepción de un teatro distinto que coexista de modo armónico con las propuestas más aceptadas por el mercado.

Igualmente, con respecto al ámbito de las Artes Escénicas Multidisciplinares, Circo, Teatro Nuevas Expresiones, Salas y Creadores, es necesaria una visibilización de estos nuevos horizontes creativos, potenciando el debate con la Administración para la puesta al día de las condiciones técnico-administrativas en las que debe desarrollarse su actividad.

•  Que se reconozca a la danza el maravilloso patrimonio que este país atesora, mediante nuevos modelos educativos, la contemplación de la realidad laboral y creativa de sus profesionales y la protección institucional que se merece, situándola cerca del pensamiento y al lado de la investigación y de la ciencia.

•  Que el cine, como parte activa y fuerte potencia industrial dentro de la Cultura, sea considerado como tema de Estado, protegiendo su excepcionalidad nacional, cimentando ayudas a la producción y distribución, fomentando su proyección y difusión en todas las pantallas posibles y defendiéndolo de modo coherente como expresión de la propia Cultura ante la invasión de las producciones foráneas.

•  Que el mundo del libro (escritores, editores, libreros, bibliotecarios) sea beneficiario de acciones contundentes encaminadas al fomento de la lectura, un firme apoyo, mediante programas específicos y recursos económicos, a editoriales independientes y a las librerías y un notable incremento de los fondos y recursos económicos y humanos de las redes de bibliotecas públicas.

•  Que la música sea considerada el vehículo donde las personas, de manera individual o en comunidad con otras, desarrollan y expresan su humanidad, su visión del mundo y los significados que atribuyen a su existencia y desarrollo y que se contemple como necesaria para el desarrollo de Culturas dinámicas y el funcionamiento de sociedades democráticas.

•  Que el patrimonio Cultural sea entendido como un bien social y su protección y difusión constituyan un compromiso asumido que esté adecuadamente recogido en el ordenamiento jurídico en todos los niveles de la administración. Que sus características como conformador de la memoria y la identidad de las comunidades lo conviertan en un valor indiscutible para incorporarlo a los planes educativos, para aprovechar su potencial económico de modo responsable y sostenible y para potenciar en todo momento la participación de la ciudadanía en su conocimiento y disfrute. Que se considere a los Museos y Archivos como pilares que requieren protección y fomento.

•  Que se asegure el mantenimiento y fortalecimiento del servicio público de la radio y la televisión como garantía del derecho a la información recogido en el artículo 20 de la Constitución Española; que finalicen las injerencias políticas que condicionan el trabajo de sus profesionales, velando así por su pluralidad, veracidad e independencia; que se impulse la labor de radio y televisiones públicas en el cumplimento de la labor social de promoción de la Cultura y la educación y que se asegure el derecho de acceso a ellas a todos los colectivos políticos, sindicales y ciudadanos, atendiendo y protegiendo la diversidad de la sociedad sin exclusiones ni discriminaciones.

•  Que se reconozca y favorezca a la ciudadanía en su insoslayable y necesario papel como socializador de la Cultura, fomentador de la creación y las vocaciones artísticas, creador de nuevos públicos que nutran y participen del teatro, la música, la danza, el cine, las artes plásticas, la poesía y la lectura y promotor de una ciudadanía más culta, más sensible y crítica, más participativa y libre en sus decisiones.

•  Que las enseñanzas artísticas regresen de modo rotundo y definitivo a todos los niveles de la Educación: es fundamental que, desde sus primeros pasos en la escuela, la Cultura rodee a la persona para abrir su percepción a una visión del mundo más armónica y liberalizadora, dotarla de herramientas para una mayor tolerancia y comprensión del mundo que le rodea y complementar su capacidad de respuesta ante las exigencias de una realidad competitiva y cada vez más tendente a la deshumanización.

•  Asimismo debe potenciarse la educación universitaria de la Cultura, incorporando formación en diferentes áreas de gestión Cultural, formación artística y técnica. Una Universidad de las Artes es necesaria.

 
Decía Platón en su obra "El mito de la caverna" que "no se ignora la Cultura y el conocimiento, sino que se la desprecia o decora".

Si la Cultura es el conjunto de todas las formas de vida y expresiones de una sociedad que como tal incluye costumbres, prácticas, códigos, normas, reglas y creencias, es también por tanto, el hecho diferencial que identifica y sustancia a los pueblos. Somos todos y todas, el pueblo y quienes nos gobiernan, quienes tenemos sobre nuestras espaldas la necesidad y la responsabilidad de expresar las aspiraciones Culturales de la sociedad, como también es nuestro deber y obligación el luchar por su continuidad y su defensa. No perdamos un solo minuto en salir juntos a defenderla.